19/10/2011

The Murderer: Gaiden 1 - The apple of death

La siguiente historia, contiene relacion semi homosexual, con Parafilias incluidas leves ( Necrofilia & Vampirofilia) Leeanlo bajo su propia advertencia. Gracias & comenta. Disfrutalo.


CAPITULO 1 : LA PIEZA DEL INFIERNO

Caía la lluvia copiosa sobre la ciudad de San Bartolo, encerrado en su consultorio terminaba de analizar los últimos instrumentos, dejo a un lado el bisturí junto con las pinzas y las tijeras, frente a él la plancha fría y platinada donde yacía una mujer pálida, desnuda y rígida, colocándose los guantes dio una última hojeada a su enciclopedia, no es que lo necesitara, llevaba siendo médico forense desde hacía 5 años, simplemente le gustaba hacer bien su trabajo, un relámpago que hizo retumbar el piso le saco de sus cabales, obligándole a ver por la ventana donde el viento y la torrente de agua golpeaban el cristal sin compasión. Suspiro, acercándose a la plancha, delineo con sus dedos la silueta inerte de aquella quien llevaba no más de 15 horas fallecida, curveo en sus labios una sonrisa cómplice, deslizo sus dedos juguetones por el abdomen y los senos, se relamió los labios, era exquisita la sensación que acalambraba sus nervios, aquella majestuosidad… un cuerpo perfecto de complexión deleitable, la representación del extracto tangible de la memoria, el mecanismo factible de un mundo contemplado, pero… - su sonrisa se borro – tan frágil e inútil, tan… humano… - suspiro resignado, para tomar el bisturí, aisló un mechón de cabello tras su oreja, delineo la curva filosa restregándola con sutilidad sobre la piel, para después hundirla a mitad del pecho, abrió con facilidad y maestría los pliegues de la piel, adentrándose por los tejidos vasculares, con la sangre coagulada se haría más fácil y maniobrable el procedimiento, el cual transcurría normal, sin embargo un ruido hizo que su concentración se quebrara y deslizara demás las tijeras cortando totalmente el hígado.

-¡mierda! – exclamo anonadado, virando con rapidez, observo con cautela el consultorio, a pesar de ser muy grande, no había indicios del distractor, entre cerró los ojos mirando a todos lados, dejo sobre una charola los instrumentos, camino únicamente con los guantes puestos.

- ¿Hola? – llamo tontamente, esperando ser contestado por alguno de sus compañeros o el guardia nocturno, sin embargo lo único que recibió fue silencio. Suspiro, queriendo regresar a su trabajo, dio media vuelta, sin embargo se detuvo congelado, sus músculos se tensaron al grado de hacerse piedra, dejo caer al suelo el pequeño bisturí de disección que se colaba por sus dedos, mientras por sus oídos se colaba la respiración agitada y forzada de un tercero y en sus ojos se proyectaba la imagen de un furtivo, agazapado sobre sí mismo, vestía de negro con una camisola blanca salpicada en sangre que… con la lluvia consumía todo el blanquecino y virgen color pálido, tornándolo de un deslavado rojo, se puso de pie con facilidad, al estirar sus brazos dejo ver un cuchillo francés en sus manos, sonrío ante el desconcierto del forense, quien dando un paso hacia atrás trataba de desahogar una exclamación de ayuda, pero… las palabras se atragantaban en su garganta.

Miraba intensamente al desconocido, sus ojos amatista brillaban con miedo, ojeo con rapidez cada expresión, se contorsiono al ver cómo, en el rostro del otro escurría por la comisura de sus labios la sangre que pigmentada a sus mejillas se deslizaba para bajar por su cuello, las sirenas alarmantes de las patrullas irrumpieron el tenso silencio, vio al humedecido extraño acercarse, por lo que dando un giro sobre si mismo trato de huir hacia la puerta que se mantenía con pasador, el fugitivo fue tras él, le tomo de la camisa para hacerlo caer, sin embargo por su mismo escurrimiento deslizo el también soltando el arma haciendo que girara por el suelo alejándose de sí, el forense pelinegro pateo al individuo dejando caer del mueble muestras y frascos, que alertaron a sus compañeros fuera del consultorio. Recordando su escondite se puso de pie inmediatamente para escabullirse hacia la gaveta de donde saco un arma, antes de que el fugitivo lo atrapara, le apunto con ella deteniéndolo, el otro le miro con frialdad e indiferente.

-Detente o disparo – se aventuro estúpidamente, esperando respuesta mientras estaba tentado a jalar el gatillo, el desconocido poso su vista en el dejándole apreciar sus ojos de color azul turquesa, profundos y misteriosos, que embelesaron al instante al pelinegro, poseía ya en sus manos el cuchillo nuevamente, soltó una risilla que puso nervioso al de ojos amatista.

-No tiene balas ¿cierto? – menciono con voz sugerente y suave, poseía un acento deleitable que erizo la piel del otro, se acerco con cautela, ahora ante la alumbrante luz daba a relucir su cabellera azulada que caía en cascada sobre su espalda, con los mechones humedecidos que escurrían pequeñas gotas de agua, el pelinegro retrocedió, tragando saliva, en efecto, estaba vacía.

-¡PHARAO! – Le llamo angustiado un compañero, mientras golpeaba la puerta - ¿estás bien? – las sirenas patrulleras alertaban más el ambiente, el desconocido se tensó sin mostrarlo demasiado, observo calculador las posibles salidas, diviso al otro lado una ventana.

-te buscan ¿cierto? No tienes escapatoria, mejor ríndete… - articulo con miedo y repulsión.

- esto no tiene nada que ver contigo… - le apunto con el cuchillo, desenvainado la filosa hoja que contenía sangre adherida.

- ¡PHARAO! – le gritaron nuevamente, mientras buscaban las llaves, el peliazul sabía que sería su fin, miro al otro suplicante.

- no quieres morir ni yo tampoco, si abren esa jodida puerta me atraparan pero antes te degollare, una vida inutilizada por inmiscuirte en asuntos ajenos a ti… - el pelinegro le observo sin entender sus palabras, pero sabía que realmente lo asesinaría si esa puerta se abría.

- Estoy bien… - exclamo atragantando su temor – simplemente se me han caído unas muestras… - el desconocido se acerco caminando hacia atrás a la ventana, trato de abrirla sin apartar su vista del otro, estaba cerrada.

- ¿Seguro? Traeré las llaves en seguida – retumbo desde afuera, el oji – amatista enmarcaba los movimientos del otro

- déjame ir… - asevero el azulado, el otro quedo quieto, inerte, a pesar de la situación se deleitaba con la presencia del otro, el peligro, el contacto de estar al borde la muerte, la fría expresión de superioridad y temor entremezcladas en las facciones del otro, le fascinaba, le surgía un morbo inexplicable, desembocaba un rio de sensaciones, aquellas que había buscado en toda su vida y las que quizá en un momento le llevaron a escoger su profesión, simplemente esbozo una sonrisa que en un principio desconcertó al peliazul, anudando su respiración, sin embargo al final entendió y sonrío, se acerco a él lo suficiente, tanto que el oji – amatista pudo aspirar el olor a violetas tortuosamente impregnado a la piel del otro, pego su cuerpo contra el de él, para deslizar sus manos suavemente por el pantalón hasta alcanzar las llaves, mientras el ojal filoso reposaba en la piel yugular del pelinegro, al tenerlas en su mano, sonrío, acerco sus labios empapados en sangre quizá de su víctima o quizá de él y susurro apenas audible

- tu sacrificio no será en vano, tienes la promesa de un misedor que esto… se te será pagado – el ceño del forense se frunció sin entender con claridad sus palabras, sin embargo sus ojos se abrieron de par a par desconcertados, al sentir sobre sus labios la humedad sanguínea de los otros, el desconocido le propino un beso que le dejo en shock, se separo sonriendo y ocupando el momentáneo transe del otro camino hasta la ventana, para quitar el pasador, al abrirla dejo entrar una fuerte corriente de viento helado que hizo bailar por el aire algunos papeles, paso una pierna apoyándola del otro lado para impulsarse con la otra.

- Espera… - balbuceo el forense, al ver como el otro estaba por saltar totalmente - ¿Cuál es tu nombre?

Ante la pregunta el peliazul simplemente sonrío – Camus… - menciono para soltarse y caer a las escaleras para incendios, en ese momento se abrió la puerta del consultorio.

-¿Pharao, estas bien? – entro su compañero agitado y angustiado, el pelinegro simplemente asintió con la cabeza, camino hacia la ventana para desconcierto del otro, apoyo sus manos en el marco y únicamente observo la obscuridad absorbiendo todo a su paso, sonrió, sin prestar atención a las insistentes preguntas de su compañero, pues en su mente solo vagaba y vacilaba el nombre de aquel peliazul, del fugitivo extraño que había colmado su mente de extrañas sumisiones, de aquel llamado… Camus.

CAPITULO 2: SANGUINARIO ROMPECABEZAS

El viento soplaba con majestuosidad, era más que una tarde de invierno, era el día en que le tocaba hacer guardia y como siempre, era el día en que desdoblaba sus fantasías. Caminaba con paso suculento por los blanquecinos pasillos del área de Tanatologia, mientras degustaba una manzana la cual mordía con seducción, sonreía a cada bocado soltando una pequeña risilla, paso a paso se dirigía al área forense donde se encontraba la morgue del hospital "Milatos", el eco de su caminata retumbaba, dirigía la mirada hacia las cámaras de frio, aquellas gavetas donde se resguardaban los cadáveres impuestos a identificar.

-Rubia...... castaño... pelirojo... - mencionaba las características clave de cada gaveta, las cuales estaban marcadas en una pequeña hoja, meneaba su cabellera al caminar, pues se movía con despotismo y gracia entremezclados, atravesó hasta las cámaras positivas de temperatura donde se hallaban los cadáveres reconocidos y listos para su cremación o embalsamamiento, mencionaba con sorna los nombres de cada cuerpo, sin evitar reír o hacer un comentario despectivo o calificativo.

- Buenos senos... demasiado arrugada... castrado - rio por lo ultimo - pero por supuesto... no podía faltar el perfecto... - se situó en el ultimo compartimiento, el cual sería el primero en cremarse al otro día, a lo que faltaban... solo unas horas, deslizo sus dedos de manera suave sobre el contorno de la gaveta, se recargo, exhalando, dejando un rastro impregnado de su aire caliente sobre la superficie, se quito los guantes para abrir el compartimiento, se dejo liberar el aire congelado y comprimido. Mostro una sonrisa satisfactoria curveada por el morbo y la lujuria, llevando su mano al que yacía sobre la fría plancha, su color era pálido, su complexión rígida, sus labios hinchados y amoratados, deslizando sus dedos, bailoteándolos por todo el abdomen, sintiendo una endurecida roca por cuerpo, rodeo en circulaciones sus pezones, bajo para sentir los muslos destensados y semi congelados, jugueteando, toco su miembro ahora imposible de mover, pues la rigidez de su cuerpo lo hacía imposible, froto su mano contra él, soltando un agudo gemido.

-¡Ahhh! - jadeo sin restricción, puesto que el morbo y el acto indecoroso que realizaba, le excitaba de sobremanera, había encontrado lo que hacía tanto buscaba, la satisfacción total a sus deseos, a sus reprimendas, su miembro se enderezo como un fuste comenzaba a dolor atrapado en su pantalón, llevo su mano disponible al rostro del otro , acaricio con suavidad la mejilla fría, rozo sus dedos con aquellos labios que ahora con el paso de las horas, se partían sin compasión, acaricio su cabello el cual poseía un tono deslavado y una pequeña capa de fibroso hielo.

- Peliazul.... - jadeo nuevamente, retiro su mano de aquel apacible rostro para llevarla a su pantalón, froto por encima de la tela su endurecida posición, para después bajar el cierre y sacar de entre sus vestimentas su miembro él cual comenzó a masturbar de arriba hacia abajo, jugueteando con el prepucio, liquido pre-seminal goteaba ensuciando las yemas de sus dedos, dejándolas pegajosas. - Blanco & extranjero - continuo hablando y gimiendo, mientras su mano apresuraba sus movimientos, su uña se colaba de momentos en la uretra ensanchándola de manera tortuosa y dolorosa - Una puta de culo estrecho... escoria... - vocifero mientras que, cuando permanecía con la boca abierta, un hilo de saliva escurría por su comisura - Un asesino...

.: Flash Back:.

Después de aquel encuentro que había marcado por completo su vida, no había dejado de tener pensamientos, pesadillas y fantasías, que le perseguían todo el día y noche, la idea frenética de aquel fugitivo de belleza incomparable, de seducción sanguínea embriagante y de rasgos estupefactos, le hacían adentrarse en lo más recóndito de su mente, entablando escenas y diálogos inéditos y pecaminosos, en su mente repasaba a instantes el hecho de cómo le había dejado escapar, la manera en que sin consentimiento rozo sus labios humedecidos en sangre y la forma tan incohibida en que huyo. Repasaba de manera fresca las palabras que le había dicho antes de su escapatoria.

"tu sacrificio no será en vano, tienes la promesa de un misedor que esto... se te será pagado"

-¿me será pagado, eh? - repetía constantemente al recordar aquellas insensatas palabras y soltaba una risilla burlona. Pocos días después aparecieron dos oficiales en su consultorio, cuestionándole algunos hechos de aquel día.

- Asesino, ¿ah? - arqueo una ceja, mientras mordisqueaba una manzana, observando a los uniformados. Aquel hombre no era más que un "meurtrier" un asesino en serie, de origen francés, al cual llevaban años buscando, había huido aquella noche de sus manos después de destazar a una chica no muy lejos del hospital.

- ¿la violo? - aquella pregunta erizo la piel de los oficiales, quienes se miraron mutuamente

- no es necesario que sepa de ello...

- como podría ayudar a mi país si no se entera bien de la situación - contesto sin más, mientras terminaba los últimos bocados de su predilecto almuerzo, el oficial suspiro sintiendo solamente con la cabeza.

- Ohh... - escapo de sus labios, mostrando una sonrisa satisfactoria por la respuesta - ¿creen que vuelva?

-No estamos seguros - carraspeo - sin embargo, debe tener precaución, es... su 3° caso en estos lares, si nota algo extraño... - le extendió una tarjeta, la cual Pharao tomo - llame...

- les informare de cualquier anomalía, incluso si el gato molesto de enfrente vuelve a maullar - su característico humor, no agradaba a los oficiales, sin embargo dieron por terminada la entrevista, para agradecer y salir. El pelinegro adormilo un rato en su asiento, repasando en su mente lo que había escuchado, al igual que aquellas palabras, esperaba realmente "ser pagado"

No pasaron muchos días cuando, una tarde mientras terminaba de acomodar a un joven sobre la plancha, encerrado en su consultorio, preparaba sus instrumentos para su trabajo predilecto, una necropsia, suspiro admirando aquel castaño cuerpo, de facciones apacibles, delineo su silueta nuevamente con sus dedos, cuestión que el ignoraba, pero adoraba sentir la textura de cada piel que pasaba bajo el filo de su preciado bisturí. Comenzó los cortes, sacando las viseras colocándolas en una hielera, sonreía mientras realizaba su labor, al finalizar dispuesto a sacar el cuerpo, sus maniobras se detuvieron en seco, levanto la mirada, quedándose quieto, aspiro una honda bocanada de aire, que le hizo sonreír de manera perversa, diabólica y morbosa, aquel aroma que de pronto difumino el aire, era ese característico y jamás olvidable... olor a violetas.

-Creí que jamás volverías...

- Dije que algún día te pagaría - el pelinegro viro sobre sí mismo y se topo para su satisfacción, a aquel hombre de cabello azul aguamarina, con ojos penetrantes y de finas facciones, aunque esta vez le hacía falta el característico brebaje rojo pigmentado y fresco sobre su piel, le examino con cautelosa rapidez, su mente fue baleada por sus fantasías, todos esos sueños y escenas creadas por su enfermiza mente, las sangrientas recreaciones de su subconsciente que detallaron al instante sus deseos.

-El precio de la libertad, es... demasiado costoso... - apacible comenzó a caminar hacia a él, rodeándolo, no había necesidad de asegurar la puerta, era cercano al crepúsculo, su guardia nocturna pronto iniciaría, por lo que se hallaban totalmente solos.

-¿Cuánto dinero quieres? ¿A caso quieres protección? - arqueo una ceja, ante su duda, mientras observaba sigiloso al pelinegro.

-¿Protección de ti mismo? - rio - no es necesario... - paso a su lado de manera peligrosa, a lo que el francés no se inmuto, dejo una muestra en el estante, abriendo nuevamente la gaveta, la cerro con cuidado, recargándose en ella.

- ¿tratas de intimidarme? - rio con sorna, acercándose a él - aquella vez... fui presa del pánico, sin embargo, soy la persona de la cual deberías cuidarte, al que deberías tenerle miedo y rogarle misericordia...

- ¿a eso has venido, a amenazarme? - le reto con la mirada e inhalo una vez más, aquel penetrante aroma, el que le embriagaba, perturbaba, aquel que le hacía perder los estribos, rehuyó la mirada del peliazul, sonriendo. La pregunta descoloco al francés, en realidad ni el mismo sabía a que había regresado.

- Soy un hombre de palabra...

- Y por qué no mejor, dejas de escupir tanta basura y me pagas de una vez - sonrío acercando su mano al cuerpo del otro - no quiero dinero... ni mucho menos tu estúpida protección - el aguador le miro con intriga, Pharao coloco una mano en el pecho del otro - Hay muchas maneras de hacerlo... - ante tal respuesta recibió un golpe, que le hizo apartarse.

- ¡No me confundas pendejo! ¿Sabes que puedo asesinarte en el momento que desee? - inquirió con furia, el pelinegro le empujo lejos de sí.

- No me intimidas, ni mucho menos... tu deberías ser, el que debería cuidarse... - no borraba de su rostro aquella inexplicable sonrisa, su rostro de satisfacción, le excitaba ver de esa manera al peliazul, quien ante la revelación, saco un cuchillo, el mismo de aquella ocasión, al notar el acto, el forense se fue contra él, comenzaron a forcejear, tirando muestras y pruebas de la estantería, una mala maniobra le costó un corte profundo en el antebrazo el cual comenzó a sangrar inmediatamente, enfurecido y excitado Pharao le empujo haciéndolo caer, soltando el cuchillo, saco de su bolso nuevamente el arma.

- Me excita verte de esa manera... - menciono fuera de sí, el francés se descoloco con su revelación, seguramente la había sacado en el momento de abrir la gaveta

- fui un estúpido... - sonrió, confiado de creer que era la misma de aquella ocasión - te arrepentirás - en un ágil movimiento, se puso nuevamente de pie para empujar a Pharao, comenzaron a forcejear, causándose arañazos y pequeños hematomas, en medio de una disputa a tirones para sostener el arma, se dejo oír un disparo, de pronto el silencio inundo el consultorio.

El francés tosió escupiendo un poco de sangre al rostro del forense, cayendo fulminado al piso, una bala en su corazón había sido la causante de su desdén, había marcado el final de sus pecados y el inicio de su infierno.

-Esta vez no estaba vacía - sonrío el pelinegro, para tirar el arma al piso, respirando agitado, permaneció unos instantes quieto, para seguido suspirar pasando una mano por su cabellera, sin desfigurar su sonrisa se inclino sobre el

- tan perfecto... - repitió para sin reproches, besarlo, rozo sus labios con los de aquel, aun se sentían tibios, suaves, los mordisqueo de manera posesiva pues... sabía que no escucharía reclamos, ni reproches, sus manos comenzaron a vagar por aquel cuerpo, aquel que... inevitablemente le había robado tantos sueños por las noches y fantasías por los días. Sus manos se humedecieron al contacto con la sangre que emanaba de su pecho herido, vaciándolo, se estremeció por el calor de esta, comenzó a despojarlo de la ropa, para besar, succionar y lamer todo a su paso, mientras la sangre se deslizaba a la punta de su lengua, al acercarse a la herida sus mejillas se pigmentaban de rojo y filos densos dispuestos a coagular se colaban por la comisura de su boca, llevo una mano al miembro del francés para comenzar a masajearlo, observaba con deleite sus pupilas dilatadas, bajo dispuesto a engullir aquel miembro que comenzaba a enfriarse sin embargo un movimiento de parte del otro le hizo dar un brinco inesperado. Sonrió, sintiéndose idiota aquello no había sido más que un "Movimiento Postmortem" echando su cabello hacia atrás prosiguió a engullir el miembro de Camus, el cual succiono y lamio desde el tronco hasta la punta, embriagándose con su sabor, con su aroma que en momentos le hizo sentirse mareado, el calor comenzó a opresar su propio cuerpo y a su pesar, tuvo que detenerse, saco su miembro el cual comenzaba a enderezarse, para comenzar a masturbarse, consiguiendo una erección deseada totalmente erguida, tomo de los cabellos a su "amor" para aprovechar su quijada abierta en la cual introdujo su hombría, para mover el mismo la cabeza tirándole del cabello, los dientes raspaban dolorosamente, sin embargo su excitación era mayor.

- Eres una ramera... - escupió al aire, detuvo sus propios movimientos para ponerse de pie, aun tenia los guantes puestos hundidos en sangre y evidencias, eso quizá le ayudaría después de consumar sus deseos. Levanto al francés del suelo para echarlo sobre la plancha, haciendo caer el cuerpo anterior que tenia, el cual comenzaba a oler a putrefacción. Abrió indecorosamente sus piernas relamiéndose los labios, llevándose consigo muestras de sangre, para encajar su miembro en aquella estrecha entrada, que se cerraba aún mas, conforme sus músculos se tensaban.

-¡AHHH! - jadeo potente y sin vergüenza, el aroma del aire era nauseabundo, se perdía toda la esencia que no fuera consumida por el potente y celante olor a sangre. Comenzó su frenético vaivén poseyendo aquella entrada, miraba el rostro palidecente de Camus, esa era su mayor satisfacción, acaricio con una mano su rostro, sintiendo sus pestañas de aquellos ojos dilatados. No tardo demasiado en eyacular dentro de él, exhausto y acalambrado, salió de él, respiraba con rapidez, permaneció observándole con una profunda sonrisa en el rostro. Cierto tiempo después como genio que era, limpio toda su semilla, para vestirlo con cautela, se deshizo de los guantes, para desinfectar sus manos con un fuerte tónico. Tomo su celular, escuchando el timbrar, mientras pasaba sus manos ahora libres por el rostro entumecido del otro, escucho levantar la bocina del otro lado.

- ¿Oficial?

.:Fin Flash Back:.

Jadeo con fuerza para correrse sobre sus manos, soltando un agudo gemido que no intento ahogar, tratando de controlar su respiración, subió su bragueta para acariciar la mejilla del francés que yacía sobre la cámara de frio, dejando una pequeña marca de su semen, volvió a sonreír, noto el sonoro "tic - tac" del reloj, se percato que había amanecido, pronto entrarían los del siguiente turno, acomodo sus ropas, suspiro. Cerro la gaveta, se quedo unos momentos observando el dictamen en la tablilla pegada al lado de la compuerta.

Camus Leinen

28 años CASO JUDICIAL

Al llamar a los oficiales hacia dos noches, dio a relucir una versión poco creíble, que a pesar de ser totalmente irracional, no quedo más remedio que creerla, no había pruebas que confinaran a culparlo, todo apunta a lo que Pharao Reizen decía.

.:POV:.

-Entro por las escaleras de seguridad, me amenazo al instante, me acorralo en el consultorio buscando dinero o algo de valor... - indico serio y un poco frustrado.

- Camus Leinen no había presentado casos en que quisiera robar... - confino un oficial, el cual le entrevistaba.

- Me pidió dinero a cambio de no asesinarme, fue cuando empezamos a forcejear - mostró sus heridas - sin embargo... en un descuido tome el arma y... - suspiro un poco - jale el gatillo sin pensar en nada más que en mi seguridad... - el oficial permaneció en silencio unos instantes, realmente era muy difícil de creer.

-Quizá no quiera creerme, pero... las muestras medicas podrán mostrarle lo que busca...

- no hay nada en ellas...

-entonces no veo, él porque sigo aquí... - eso era cierto, el oficial suspiro, cerro la papelera, creíble o no, según las muestras indicaban la verdad, Un asesino había sido eliminado, un caso menos perjudicial para la sociedad, dieron por asentado el caso y Pharao fue dejado en libertad.

.:Fin POV:.

Poco después llegaron dos enfermeras, quien saludaron cordialmente al forense, preguntado su estado emocional, después de un corto preludio, indicaron que era hora de creemar al incitado culpable, Pharao asintió y les ayudo a sacarlo, para llevar la camilla hacia el área asignada, una vez allí el simplemente se quedo afuera, recargado en la puerta, al escuchar el tremendo fogón de los hornos, sonrío, busco en su bata lo que restaba de su almuerzo, mordisqueo nuevamente aquella manzana.

Un asesino había sido asesinado, valiera la redundancia, ahora los lares cercanos a San Bartolo podrían estar libres de peligro, pues... aquel que se escondía bajo el antifaz de héroe, no necesitaba el sufrimiento de vivos, pues vivía rodeado de lo que buscaba... de sus amados & callados... muertos.


10/05/2011

Venganza

Lo remarcado mas fuerte es la narracion contada desde el punto de vista de Abel, las letras son mas regordetas
Leanlo bajo su propia advertencia
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Si tan solo hubiera sido en otro momento... una noche diferente...

Si tan solo hubieras sido únicamente mía, las exclamaciones de gozo no se abrían convertido en gritos desesperados de inocentes rogando por sus vidas.

Mi respiración se agita, mis ojos desembocan secos dos riachuelos de agua salada que se queda impregnada en mi mejilla, mis manos se han teñido de rojo, mientras observo el cuerpo inerte frente de mí y al amor de mi vida aterrado, rogando por misericordia.

-¿porqué? - preguntas con un hilo de voz

- tú eras solo mía ... - me pongo de pie y siento como te arrastras hacia atrás - pero... tu piel tenía el sabor de otro, tus poros ya no segregaban solo tu aroma... tu cuerpo está plagado de caricias que no son mías ... quisieron burlarse de mi... pues ahora la broma es para ustedes... - lagrimas emergen de lo mas recóndito de mi ser y me acerco con aquel objeto brilloso en mis manos, cierro los ojos una vez mas y el placer me estrangula, porque sabes... me estoy divirtiendo, impulso mi brazo hacia adelante, mientras por alguna razón grito tu nombre.

.:. Pov:

Cuando él llego, mis delirios comenzaron, mis problemas... mi obsesión.

Siendo la persona más cercana a mí, ¿cómo pudo traicionarme? ¡Llevarse lo que más quería en este mundo! ¡Engañarme y resbalarse vilmente para probarla!

¿Cómo pudo hacerlo? siendo él, mi único hermano, pero... tampoco puedo culparlo solo a él... si me he divertido asfixiándolo, si me he excitado con su sangre caliente mientras escurre por mis manos, el también debería pagar.

.:.Fin Pov.:.

Estación de policía en Mykonos.

Recargado en el respaldo de la silla con la vista perdida hacia la pared grisácea, mientras en su mente se repetían las imágenes de la película tétrica que había fomentado, levanto lentamente las manos para tratar de distinguir sus palmas, sin embargo, solo logro ver las manchas rojizas que ya se habían pigmentado a su piel, convirtiéndose en color marrón, sus ojos se humedecieron de lagrimas, lagrimas de dolor, más no de culpa.

La puerta se abre y accede a la habitación un joven de cabellos plateados acompañado de un oficial con un subfusil cargado, quien aguarda de pie frente a la puerta cerrada y el joven toma asiento frente al castaño. Después de unos minutos de silencio, mientras el peliplateado calma sus pensamientos y masajea con dos dedos su frente.

-Señor... Carello... Abel Carello - se aventura a hablarle, mientras el castaño mueve lentamente la mirada para posarla fieramente en el hombre que ahora le dirige la palabra, causándole un escalofrió.

- Podría decirme... ¿Qué sucedió? - coloca sobre la mesa un sobre y seguido sus codos para no perder el detalle de cada una de sus facciones. - puesto que no hay testigos de los hechos, solo me queda escuchar tu historia y créeme... que me encantaría escucharla

El joven soltó una pequeña risa fingida, su primera muestra de sonido desde que lo encontraron.

- ¿Y si te miento? - pronuncio burlón mientras se removía para poder acomodarse mejor.

- las evidencias... pueden decirme a detalle lo que hiciste... pero quiero saber ¿por qué? ¿Qué fue lo que te orillo a cometer tales actos?

-alguna vez has sentido la traición... el dolor de un corazón destrozado, ese sentimiento de odio que tortura tus pensamientos por el día y llena de veneno tus sueños por la noche... - exhalo hondamente, mientras sus ojos se tornaban cristalinos, por lo que llevo la mano a su rostro, causando que el oficial retrocediera asustado, ante esa pequeña acción, levantando su arma.

-¿que sucedió Abel? - volvió a preguntar el peliplateado intrigado por aquellas acciones, el hombre frente a él aparentaba ser la víctima en vez de un cruel asesino.

- no me di cuenta que... estaba besando una mentira, que me había enamorado de una tragedia - levanto la mirada para observar al peliplateado con el rostro hundido en desesperación y los ojos ahogados en tristeza

- Me case hace 8 años con la mujer que me había cautivado, mi vida era perfecta, él llego para llevársela... para arrebatarme todo para burlarse una vez mas de mi... pues ahora la broma fue para el ...

- ¿para quién Abel?

- para Julián... el bastardo que hacía pasar por mi hermano - el peliplateado anoto en su sobre el nombre mencionado, pues ya sabía la identidad de uno de los cuerpos.

- ¿Y el nombre de la otra persona Abel? - miro de reojo al joven que se deshacía en recuerdos

-A.... - sollozo sin terminar el nombre, para apretar sus puños y su rostro se contorsionara por una mezcla de odio y dolor.

- Annabel... - el detective anoto el nombre desencajado, para mirarle de nuevo invitándolo a seguir, el castaño dio un respiro y mirando hacia la pared salto un sollozo

- hace 6 meses....

.:.Flash Back.:.

Recibí la llamada de Julián, quien desesperado me dijo que había sido despedido en el recorte de personal, que había hipotecado y perdido su casa por las deudas y no sabía a quién mas recurrir, a pesar de las diferencias le tendí la mano, como debe de hacer la familia.
-¡hombre pasa! no te quedes en la puerta... - dos jóvenes se abrazan y ríen bajo el umbral de una puerta de caoba.

- dios... tienes una casa enorme... - exclamo, claramente el menor, quien accedía al interior conducido por el otro, observando con detalle cada adorno y terminado.

- Julián... ella es mi esposa... Annabel... - el menor devolvió la mirada a su hermano, topándose con la belleza de una mujer de cabellos rubios y ojos claros, no tenía el cuerpo perfecto, pero poseía un encanto divino, atónito solo pudo extender la mano sonriendo de manera suspicaz

- mucho gusto... - la voz de la joven era delicada y atrapadora, quien correspondió la sonrisa de igual manera

- el gusto es mío...

Se llevaron bien desde el principio, en lo que conseguía un empleo, era quien la ayudaba en todo, compras, reparaciones, consejos, se convirtió desde mi imbécil perspectiva en su mejor amigo e idiotamente me dio gusto por ambos. Ya no me sentía mal de dejarla sola en casa, de tener que llegar tarde por la jornada, porque sabía que el estaría allí para protegerla, jamás imagine que se convertiría en el enemigo, de quien debería cuidarme.
- vamos Ann... no hemos estado mucho tiempo juntos ¿te parece si salimos a cenar hoy? - el castaño la abraza, tomándola de la cintura para estrecharla junto a él, acariciando las hebras húmedas de su cabello recién lavado y aspiraba el olor a violetas que siempre desprendía su cuello, sin embargo a su parecer, por un instante, aquel embriagador olor había desaparecido.

- perdóname Abel, pero ya he quedado con Julián, saldremos a comprar arreglos para el jardín, sabes cuánto empeño hemos puesto para remodelar esa vieja selva - rio apartándose de él, deshaciendo el abrazo y caminar hacia el armario, para sacar sus tacones.

- podemos ir juntos... dale un respiro también...

- el que necesita un respiro eres tú, el trabajo ha sido cansado esta semana ¿no? mejor descansa - camina de nuevo hacia él, tomando su bolso - anda que te sentirás mejor... - le acaricia la mejilla para darle un beso.

- te veré más tarde...

Sus salidas se hicieron constantes, al igual que su alejamiento, las peleas se presentaron a menudo y con el único que encontraba la manera de desahogarse era con él, la idea surgió en mi, cuando su piel se sentía diferente, estaba llena de caricias que no eran mías... ya no era solo su aroma... su compañía ya no era... ya no era conmigo. No quise aceptarlo, me negué lo juro, pero me envenene día con día solo, imaginando, todas las que podrían hacer mientras yo no estaba. Creí que todo volvería a la normalidad cuando Julián consiguió un departamento, cuando abandono mi casa, creí que me había regresado mi tranquilidad, pero... me equivoque
- ¡Annabel! necesitamos hablar... - el castaño camina apresurado hacia la escalera, donde ella se detiene para mirarlo enfurecida

- tú y yo, no tenemos nada que hablar... sabes... estoy harta de esto... ¡nunca estas en casa! ¡Nunca estas para mí! pero si puedes estar presente, para echarme en cara tus estúpidas alucinaciones...

-¿estás harta? a que te refieres...

- a que esto tiene que terminar Abel... lo nuestro ya no se dará para más...

-Annabel... - camina bajando los escalones con cautela

- olvídalo... esto ya no tiene remedio... - la rubia termina de bajar las escaleras, para tomar su abrigo y abrir la puerta principal.

- en verdad que yo no quería nada de esto... - menciono seria, fingiendo dolor - vendré por mis cosas esta noche... - finalizo para salir azotando la puerta

-¡Annabel! - el castaño bajo, para correr hacia la puerta, sin embargo pudo apreciar como abordaba aquel Jetta negro, para arrancar con su igual.

Mi mente se quebró, todo rondaba en mi cabeza, encallando ideas inconclusas, se habían burlado de mi... habían encajado perfectamente a sus papeles, la esposa fiel y perfecta y el hermano protector que vela por tu felicidad, una obra incompleta que necesitaba terminarse, las mentiras que habían recorrido una vida de desilusiones, una traición que no puede ser perdonada. La furia y la decepción me consumieron en un instante, tenia... tenía que vengarme...

Analice todos los posibles hechos, quería aun creer que todo esto había sido mi culpa, que no serian capaces de destruirme de esa manera, que todo llevaba un cierto tiempo, que ... Julián no tenía nada que ver... así que... comencé a beber... pero las respuestas se abrieron paso en mi cabeza, huiría de mi, para terminar su obra, para quedarse con él y el demonio poseyó mi alma, sin controlarme salí ... estaba tan enojado, tan ciego a todo, lo único que quería... era traspasarles mi dolor, intercambiar mi corazón roto... estaba tan sediento de su sufrimiento...

Y sin quererlo demasiado... los encontré... disfrutando de su ahora nueva libertad... mi propio hermano disfrutando de lo que antes era mío, deleitándose con sus labios, estrechándola, para vivir el acongojable amorío que me fue arrebatado.

Ambos eran culpables de mi desdén, ahora necesitaban sentir el dolor en carne propia, pero arrepentirse no me satisfacería, por lo que me encamine hasta el departamento de Julián, donde los espere pacientemente...

.:. Fin Flash Back:

- ¿qué hiciste después? - pregunto el detective, tratando de contener el aire, sabía que lo que se avecinaba sería tan atroz como las escenas fotografiadas que llegaron a sus manos, trataba de sostenerle la mirada al castaño, pero sus ojos rehuían de la penetrante mirada de un desdichado enloquecido.

El castaño guardo silencio, mientras su respiración se agitaba, describir aquellas escenas era tan difícil, pero hacerlas no le costó trabajo, se equivocaba - lo hizo con todo el pesar de su corazón.

Su parte de la habitación era tan obscura como su mente misma y no podía ser de otra manera, los recuerdos baleaban su mente, atravesándolo como filosas estacas que deshacían todo.

-¿Abel? - inquirió de nuevo, pero el mencionado se puso de pie, arrojando la mesa, haciendo caer al peliplateado, el oficial le apunto de inmediato

-¡espera! - grito el detective, para detener el fulminante final de su agresor

- pero... - menciono con miedo el oficial, mientras no bajaba su arma, sus manos temblaban, en todos sus años de trabajo, jamás había tratado con un demente como el que estaba ante sus pupilas.

- Abel... tranquilízate y dime que sucedió...

- ¡Son un par de mal nacidos!!!! ¡Se burlaron de mí! ¡Me volví loco por ella y la perra desgraciada se arrastro hasta el!

-Abel... - le llamo con miedo, mientras se ponía de pie, para acercarse a él y sacar algo del bolsillo de su saco.

- El cuchillo se desliza bajo la punta de mi lengua... encuentro el placer de verlos retorcerse, me inclino para probar la gloria que gotea de su garganta... - el peliplateado se aproxima por detrás para en su descuido o quizás trance, clavarle la fina aguja en el cuello blanco del castaño, recibiendo un aullido de parte de este y un manoteo que lo empujo hasta la mesa, el oficial no pierde tiempo y trata de detener al enardecido hombre que se aproxima tambaleándose al detective, le tira al suelo para detener sus manos y esposarlo, aunque sus manos parecen incluso de papel.

- tranquilo... - le calma el peliplateado quien se incorpora y se acerca para ayudarle a levantarlo, mientras la mente del castaño se cierra, perdiéndose en su divagación

-Annabel... Annabel.... - solloza y repite ciego ante sus palabras, para poco a poco desvanecerse, recordando en un instante su pecado.

Espere pacientemente por su llegada, mis manos están temblando, mis ojos escurren agonía liquida, escucho el eco en el pasillo, aquellos pasos firmes que se aproximan a su destino, las risas que no se contienen y los arrumacos que... aunque no los veo, los puedo sentir expidiéndose en el aire, basta con tomar un trago para calmarme, me he servido como si nada, del licor barato que reposaba en aquella mesa vieja, único adorno de ese departamento deplorable, de momento a otro la puerta se abrió. Me observan sorprendidos sin saber que decir
-Abel... - exclama sorprendido el gemelo menor, mientras cierra la puerta, observando de reojo a la rubia, quien tiembla al ser descubierta.

-vaya... - se pone de pie el castaño - ¿se han divertido? - comienza a caminar acechándolos, caminan ambos hasta el interior de la casa, por lo que Abel se dirige a la entrada, pero solo para bloquearla.

- será mejor que me vaya... - exclama la rubia, para tratar de encaminarse a la salida, pero es bloqueada por el castaño, quien la mira fulminante, lleno de odio.

- ¿por qué? si apenas la fiesta va a comenzar...

- Abel... tienes... tienes que escucharme - intenta sonar serena, sin embargo esta temblando de miedo.

- ¡oh! ahora quieres relatarme lo que haces... quieres que escuche... tus historias de prostituta barata, ¿quieres relatarme cómo es que te revuelcas en la cama con mi hermano?

-Abel por Dios... - el castaño posa su mirada en ahora su enemigo

- tú eres el menos indicado para nombrarlo... - se acerca a él, la chica retrocede quedándose a escasos metros de Julián

- en algún momento tenias que enterarte... créeme que no queríamos que pasara esto... simplemente se dio

Su ironía, su burla, me carboniza por dentro, puedo sentir las llamas del infierno encendiéndose en mi interior.

-¿ahora solo debo de conformarme? - ríe forzadamente - el telón se ha bajado... terminaron su obra, es hora de su final...

- tranquilízate Abel...

-¡QUE ME TRANQUILICE!!! - grita enfurecido para soltarle un bofetón que impacto en su mejilla sonando duramente, el cual le hizo caer, mientras soltaba un sollozo.

-¡jodido hijo de puta! - el menor se va contra él, para tumbarlo en el suelo y comenzar a repartir golpes en su rostro, abriéndole el labio desembocando un rio de sangre que emano de sus comisuras, escurriendo como cascadas por su boca, pero un golpe en el cuello le hizo perder el aire, por lo que se arqueo hacia el frente, en aquella oportunidad Abel le empujo con sus piernas, el menor cayó en el suelo para comenzar a toser, se puso de pie para tomarlo del cabello y alzarlo, sacándole un pequeño grito pues aun no recobraba el aire totalmente, para arrastrarlo impulsando su brazo con fuerza para estrellarlo contra la pared.

-¡detente! - exclamo la chica, aterrada, sin embargo el castaño hizo oídos sordos, volvió a estrellarlo contra la pared una y otra vez, rompiéndole la nariz, haciendo que todo su rostro quedara manchado de sangre, para que el menor soltara gritos desgarradores, tratando de zafarse, arañándole las manos, haciendo cortadas alargadas, dejando en la parte baja de sus uñas la piel arrancada de esas manos tan conocidas, en un impulso casi nulo de sus piernas, pudo hacer tambalear al mayor, quien retrocedió para deshacer el amarre un poco, por lo que el menor lo jalo de la pierna haciéndole caer, se coloco sobre el dejando ver como la pared que dividía sus fosas nasales se había separado, coágulos le escurrían por la barbilla, pequeños hematomas se comenzaban a diferenciar del color de su piel, le soltó un puñetazo que fue detenido por la mano del castaño, la visibilidad se le estaba bloqueando debido a los golpes, se levanto apretándole la mano con fuerza empujándola hacia atrás con todo el peso de su cuerpo, hasta que un desgarrador grito salió de la boca del pelinegro, le había fracturado la mano.

-¡por favor! ¡Te lo suplico detente! - las lagrimas escurrían por sus mejillas, tratando de lavarle la sangre que tenia ahora pegada a este, sus palabras eran entrecortados balbuceos, que por la sangre y saliva no podía articular del todo, el dolor era insoportable. El castaño se puso de pie, pero fue llevado al suelo de nuevo por el peso que se coloco sobre él, Annabel se había ido contra su cuerpo, tratando de detenerlo, para socorrer al pelinegro que agonizaba en el suelo.

-¡quítate perra! - con un puñetazo le abrió la boca y la tomo de la ropa para tratar de quitársela, sin embargo la chica se aferro con las uñas a su rostro, rasguñándole, arrancándole pequeños fragmentos de piel, dejando caminos rojizos que seguido comenzaron a sangrar, para zafarse no le quedo remedio que con su propia cabeza impulsarse para golpearla en el rostro, haciendo que se mordiera la lengua, quedando un momento en shock, para patearla y apartarla de él.

El pelinegro al ver sufrir a la joven, trato de ponerse de pie, pero se iba hacia un lado desvaneciéndose, el castaño quiso ponerse de pie, pero la vista se le nublo unos instantes, el menor logro hincarse.

-Ann.....- balbuceo, yéndose hacia el frente, sin poder apoyarse el dolor en la mano y el rostro le hacía doblar, la chica intento gritar pero solo emitió sonidos guturales, su lengua lacerada le impedía hablar o al menos darse a entender en ese momento. Abel con una bolsa de plástico, la cual había tomado de la mesa y humedeció con el licor que había destapado a su llegada, se coloco detrás del menor para colocarla en su rostro empapándola del frente con sangre, para jalar hacia atrás al pelinegro, haciendo que el plástico se adhiriera a su piel, impidiéndole respirar, pegándose aún más por la sangre, la jalo con fuerza, hasta tirarlo al suelo y colocarse sobre él, Annabel comenzó se quedo estática por lo que veía. Abel comenzó a jalar la bolsa hacia abajo, ante los braceos de su hermano, tuvo que dejar la bolsa, la cual permaneció pegada en su rostro y proceder a asfixiarlo con sus propias manos, ahorcándolo apretando fuertemente sus manos, de no haber tenido la bolsa, el menor hubiera tosido, sin embargo el reprimir eso al igual que su faringe, su estomago tuvo una convulsión y el vomito subió hasta su boca, llenando la bolsa del frente, ahogándose incluso entre sus propios ácidos estomacales. El castaño derramo ciertas lagrimas, dejo de apretar sus manos cuando ya no había movimiento de parte del pelinegro, deshizo el agarre de sus manos, para bloqueado por sus acciones ponerse de pie, pero no sintió mas que repulsión, el odio de imaginarlo con Annabel le enfurecía cada vez mas, comenzó a patearlo, pero que mas daba, pues estaba inerte desde hacía unos cuantos minutos.

Extrañamente aun con su odio, comenzó a llorar, viro a su izquierda para observar a la rubia que en un momento fue todo para él y ahora no era más que la escoria que sobraba y de la cual había que deshacerse.

- ¿Cómo se siente ahora la daga? - camino despacio hacia ella, quien sumida en un trance, solo logro arrastrarse hacia atrás, cual larva.

- ¿cómo se siente estar en el lado receptor? - estando frente a ella, solo logro emitir una pequeña risa forzada, para tomarla del cabello y levantarla, mientras la rubia comenzó a llorar desesperadamente, a sabiendas de su futuro y esperando que recapacitara.

- estas... estas enfermo - balbuceo tratando de ser entendible

- si esto es lo que llamas enfermedad... yo lo llamo venganza.... - observo por última vez su rostro contorsionado por el dolor y sintió un placer inigualable, el palpitante miedo que expedía cada fibra de su cuerpo y envuelto en la furia que albergaba su corazón, el dolo que le envenenaba comenzó a golpearla con el puño cerrado en el rostro, en el pecho, dejando que escaparan sonidos aterradores de su lastimada boca, la estrello contra la pared y sus golpes fueron más certeros, le rompió la mandíbula, le fracturo la nariz, abrió parte de su frente, bañándola totalmente en sangre.

La arrojo al suelo, para patearla con todas sus fuerzas dislocándole la clavícula, causándole hemorragias internas, rompiendo sus costillas, reventando sus entrañas, dejándola inerte y desfigurada, quizá de esa manera, no podría llamar la atención de nadie más en otra vida.

El cuarto salpicado y bañado en sangre quedo en silencio después de los agonizantes gritos que lo inundaron, su venganza había sido cobrada, pero ahora comenzaría su pesar.

Se quedo en medio de todo aquel caos que ahora reinaba, se quedo en medio de todo, observando los cuerpo despedazados, hasta que... un vecino, llamo a la policía por todo el alboroto tan tétrico que se escucho. Cuando la policía llegó se topo con semejante escena tan atroz y al culpable, aún en medio de todo, observando con dicha su trabajo.

No sé aún en que estaba pensando cuando hice todo eso, sin embargo he de decir que no me arrepiento, el tenlo había caído ya, la obra necesitaba un final, mi Annabel ya no era mía y aquel desecho en el suelo no lo conocía, solo obtuvieron lo que merecían, pisotearon mis esperanzas, yo pisotee su vida.
Termino de contar sus pecados, de confesarse ante un desconocido que le escuchaba alterado y aterrado, mientras grababa todas sus palabras, mientras el yacía amarrado a una camilla de la enfermería del departamento policiaco.

Continuara...

26/03/2011

" I lost again"

Pues aqui les traigo una "canción" que escribi, me sentia algo deprimida asi que bueno aqui esta, para ello me base en mis amados chicos de "Alesana" fueron mi inspiracion y claro esta cancion esta dedicada a una persona que fue & apesar de todo sigue siendo muy importante para mí, esta cursimente melancolica... & bueno le falta corregirse un poco aún asi espero les agrade:
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Los goteos en mis ojos que miran a la nada...
Los susurros inocentes que se convirtieron en gritos desesperados
La sangre en mis manos impregnadas de frustracion
Ayudame a olvidarte
¿será esto lo mismo?
los pedazos rotos no se repondrán para salvar nuestro pasado ahora
pues tus recuerdos sin sentido viven presos en mi mente
las estrellas no titilan esta noche en mi cielo
quisiera lavar esta noche los recuerdos
he perdido de nuevo
mi corazón tristemente estaba equivocado
no puedo dejar que el dolor obtenga lo mejor de mi ahora
sonrie y pronto vas a pagar!
♪ ♫ ♪
Los susurros inocentes que se convirtieron en gritos desesperados
las mentiras de tus palabras sin sentido que dejaron mas que miseria en un corazón destrozado
He perdido de nuevo
el dolor no se consumira del todo esta noche
Ayudame a olvidarte
¿será esto lo mismo?
tu indiferencia me esta matando torturosamente
un recuerdo, una mentira mas....
mi corazón tristemente estaba equivocado
no puedo dejar que el dolor obtenga lo mejor de mi ahora
sonrie y pronto vas a pagar!
.................................................................................

25/03/2011

Esperandote & muriendo

Comienza a agitarse mi respiración, siento como si en cualquier momento mi corazón dejara de latir, algo me apresa fuertemente mi pecho, apenas muevo mi mano para sostener la tuya… pero… ¡oh! no está… ahora que recuerdo tu hermano te ha pedido que salgas un momento… te impide entrar y yo… me estoy despidiendo de este mundo… levanto como mis orbes hacia el techo creyendo que tocare el cielo, una fuerte luz que ciega mis ojos… he dejado la camilla y ahora comienzo a levitar por el pasillo del hospital, me calcino en mi interior, abro mi boca en un mudo grito que desgarra mi garganta y empapa mis cuerdas bucales del rojizo brevaje de mis entrañas ¿acaso ya es la hora de mi final? Después de haber sufrido tanto por esta enfermedad así terminan las cosas. Un simple descuido de ambos nos llevó a esto… poco a poco la pesadez de mi cuerpo desvanece... me siento libre… puedo respirar con facilidad. Levito a mitad del pasillo, te veo discutir con él, quieres volver al cuarto, aunque tú también estas desfalleciendo, tus mejillas hundidas son la clara muestra de nuestro castigo, te consumes de igual manera, el intenta hacerte entrar en razón, pero te niegas… sabes que el final está cerca tanto el tuyo como el mío. Estando a tu lado intento tocarte pero mi mano se desvanece antes de siquiera rozarte … quiero regresar y sentirte… abrazarte para sentir tu calor, aunque se, que te estas muriendo de frio, mi levito avance me lleva mas aprisa & sé que el barquero ya me está esperando… un recorrido por el rio del inframundo hasta dond no haya más… irónicamente morí como me aterraba … solo… y no pude decirte antes de eso, lo mucho que te amaba.
Me dejo absorber, exalando mi ultimo aliento … frente a mi esta esa barca… pero ¡Oh! no traigo mis dos monedas… le sonrió y el barquero se aleja … me he quedado a la mitad… pero no importa… porque cuando llegue tu hora yo estaré contigo… estaré esperándote… mi amada Annabel.

17/02/2011

Las alas del deseo

Saga era un humano pecador, por ello tras su trágica muerte en una de sus revueltas callejeras va al infierno jurándole lealtad absoluta a Luzbel, con el fin de que si cumple todos sus mandatos, este será devuelto a la tierra como un humano con vida eterna.
Por otro lado Milo es un ángel puro e inocente que trabaja para Light o el Todopoderoso quien debe llevar una vida pulcra y sana; sino será castigado con la más grande atrocidad.
Ambos por separado son enviados a la ciudad de Madnees por las almas de los desvalidos y los pecadores para llevarlos al cielo/infierno, pero es allí donde el campo de batalla inicia se ha levantado el telón y ambos deberán decidir entre sus deberes o el alma del otro.
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Las batallas entre ambos comenzaron al encontrarse en un callejón solitario pues un hombre yacía en el frio y áspero pavimento suplicando por su vida, pues había visto lo que le depararía el destino, ya que Saga se había presentado ante el con su verdadero yo, dándole a probar tan solo un vistazo de lo que sería su próxima morada: el infierno.
Llego tu hora…- dijo aproximándose a él mientras descendía de su vuelo y resguardaba sus alas negras.
¡no por favor! – miro aterrado el hombre - ¡Cambiare lo juro!
Jurar cosas que no puedes cumplir es una idiotez – sin mostrar alguna facción de piedad, saga quedo frente de él y extendió su mano la cual comenzó a desprender una neblina rojiza y apunto hacia el hombre…
Bajo el nombre de Luzbel te ordeno pertenecerle… - al decir esto un disparo imprescindible y un estruendo retumbo en el sitio, el cielo se nublo y detrás de saga sombras comenzaron a tomar vida, el hombre quedo paralizado por el miedo
Su respiración comenzó a agitarse y la rapidez con que su corazón latía comenzaba a contraerlo, las sombras tenían la apariencia de demonios, criaturas siniestras que comenzaban a acercarse a él, a rodearlo. Un grito desgarrador salió de la boca de aquel desdichado y una sombra cubrió sus pupilas para que seguido estas frívolas criaturas lo devoraran ante los ojos de saga quien no se inmuto por la masacre.
-alto… - menciono serio segundos después y extendió uno de sus brazos creando una oleada evaporando a las criaturas que ahora estaban bajo su tutela, frente a él los pocos restos empapados de sangre dejaban relucir una pequeña llama violeta, abriendo su mano atrajo esta hacia él, pues era el alma del difunto, pero antes de tomarla, se le fue arrebatada por una neblina azulada que provino desde el otro extremo del callejón. Confundido y enfurecido levanto la mirada rápidamente para apreciar al ladrón, posado sobre la barda estaba aquel ángel de cabellos azulados
-¡Milo! – el mencionado abrió sus profundos ojos turquesa, desenvolvió sus alas blancas y se dirigió hacia su contrincante.
-Eso es mío – lo miro fijamente.
-le quitaste la vida despiadadamente a un hombre inocente
-¿inocente? – ríe- solo era la escoria difundida que vagaba por el mundo, entrégamela ahora... o atente a las consecuencias… - extiende su mano haciendo con sus dedos el símbolo por el que Luzbel lo regia, Milo por su parte corto la vitalidad del alma por lo que se encapsulo y quedo pendiendo del viento, se incorporo para que sus pies rozaran el pavimento y miro desafiante a Saga.
-prepárate... – y con ambas manos formo el símbolo de un paloma, Saga rio e invirtió el símbolo por lo que la tierra comenzó a retumbar desprendiendo neblinas del suelo, movió solo sus labios orando y una ráfaga filosa irrumpió en el aire y se dirigió hacia Milo, este veloz la esquivo y contraataco con un par de flechas cristalinas que provocaron gran estruendo al impactar con suelo y las paredes, Saga se cubrió con sus propias alas y entre la niebla, salió disparado para golpearle en la cara, Milo desprevenido sufrió el impacto, pero antes de caer al suelo sus alas se extendieron por lo que invertido disparo contra él, sin embargo Saga lo esquivo, llamando a sus fieles sirvientes por lo que la propia sombra de Milo lo atrapo, dejándolo inmovilizado.
-¡SAGA! – el aludido rio y se elevo hacia la llama violeta, la cual tomo con su mano rompiendo el encapsulado y al tenerla le dio un leve suspiro para arrojarla al suelo en el cual se hizo una abertura y la absorbió dejando escuchar solamente un pasajero lamento.
Después de eso la sombra libero a Milo, pues se evaporo por orden de Saga. Milo se puso de pie humillado y derrotado. Sin decir una palabra extendió sus alas y se elevo por los cielos, mientras Saga lo miraba con sigilo.
Por mucho tiempo sus conflictos continuaron; sin embargo al pasar el tiempo, ambos aprendían del otro por lo que llego a ser algo demasiado superficial y rutinario, hasta que sus sentimientos se revolcaron con la aparición de alguien, que les hizo tomar la decisión de sus vidas y depender del futuro.
Corre por las calles a toda velocidad un joven de cabellos castaños, agitado y sin mirar hacia atrás, sabe que el terror y el fin de sus días lo vienen persiguiendo pero al llegar a un cruce decide bajar para ocultarse bajo el puente, la obscuridad de la noche lo abriga entre los escombros, pero no lo suficiente para ser encontrado por Saga.
-me has dado demasiados problemas… - Saga desciende levemente, ante los ojos aterrados del joven, de su mano comienza a desprender la neblina rojiza, pero…
-detente – fue interrumpido por el ángel, quien descendía de igual manera, pero al estar al lado del demonio, miro al joven que estaba en estado de shock bajo el poder de Saga.
-¡Aioria! – menciono exaltado
-¿eh? Lo conoces…- los ojos de Milo quedaron perdidos y anonadados por la presencia de aquella persona no era más que un fiel amigo, que había cometido varios pecados, por lo que fue castigado y jamás se le volvió a ver.
-como sea… - Saga continuaría con su trabajo, pero fue detenido brutalmente por Milo, quien tomo su mano duramente impidiendo cualquier movimiento. Saga se soltó inmediatamente.
-El es mío…- menciono Milo serio y melancólico, sin embargo el demonio esbozo una carcajada
-un mal nacido como el… -risas - su nombre está en mi lista desde hace mucho
- no dejare que te lo lleves
-si lo que quieres es su alma, dame la tuya entonces… - ante el silencio del ángel, saga extendió sus alas y apunto hacia el chico que ahora había perdido el conocimiento, un luz parpadeante salió de esta, aunque Milo trato de detenerlo un rayo se abrió paso entre ambos atravesando al joven de cabellos castaños por lo que en un grito abierto y desembocado el joven estallo provocando una lluvia de sangre, atónito a lo que sus ojos veían la ira de Milo comenzó a emanar de su cuerpo.
-¡Saga! – serio y sin facción alguna el mencionado se acerco a el cuerpo despedazado y se dio a conocer una llama de color azul violeta, antes de tomarla entre sus manos un golpe certero le hizo ladear por lo que sus alas se desprendieron en señal de defensa, viro enfurecido y antes de que el ángel pudiese tomar el alma de aquel cautivo, el demonio lanzo hacia él un rayo de fuego, que aunque las alas de Milo le detuvieron en parte, fue empujado por la misma fuerza para impactarse en la pared de un edificio, el demonio se elevo para tomar la llama violeta y la trago cual bestia, Milo al poder desincrustarse de la barda, voló velozmente hacia su contrincante.
-¡SAGA! – con su puño cerrado invoco a las 7 lunas por lo que un centello lo cubrió, saga intento cubrirse pero el golpe contenía demasiada energía, por lo que esta vez cayó al suelo, con varias heridas en su cuerpo, enfurecido observo a Milo con ira, emprendió el vuelo destapando un poco de la capa que portaba, para sacar una espada con un crucifijo invertido en el mango, dirigió la punta en dirección del ángel y la arrojo al pavimento, para que, al caer en punta se abriera una pequeña abertura en este creando un hoyo negro y la tierra comenzara a vibrar.
-¡entonces te llevare a ti! – de aquella abertura comenzaron a despertar algunas sombras que salieron con velocidad rodeando el lugar, Milo en parte desesperado por la acción tan cabreada de Saga, saco a relucir la espada de Gabriel, se dirigió a toda velocidad hacia el demonio y de un tajo certero corto su mejilla de la cual comenzó a desbocar dos riachuelos de sangre, Saga rabiando y aprovechando que estaba tan cerca de él le impacto un golpe en el pecho, por lo que un grito de dolor desprendió de la boca de Milo y la sangre comenzó a emanar de sus poros, al mismo tiempo extendió su mano frente a saga por lo que una despampanante luz impacto contra el demonio, estrellandose a ambos en un edificio que comenzó a colapsar. Al lograr ponerse de nuevo en el aire Milo enardecido observo como saga se encontraba en el suelo levantándose de entre los escombros, aprovechando se dirigió hacia él en picada, sin embargo saga se preparo y detuvo el golpe con el escudo de sus manos, al encontrarse peleando con la fuerza uno del otro, las alas de Saga cortaron en dos las de Milo, pero a su vez Milo se aferro a él por lo que se convirtieron en esfera de energía que estampo con edificios cercanos atravesándolos, hasta impactar por fin en la contra pared de un enorme edificio que sostenía sobre si, el reloj que caracterizaba a la ciudad, Milo quedo contra la pared, sostenido por los brazos del demonio, a duras penas abrió sus ojos y se dio cuenta de que estaba bajo la merced de este, pero también sobre había una especie de cadena que los rodeaba por el aire.
-porque…no puedo moverme- el demonio solo levanto su rostro y sonrió, las campanadas del reloj marcando las doce comenzaron a retumbar por todo el sitio, el demonio extendió sus alas lo más que pudo, por lo que algunas plumas negras cayeron de esta, quedaron en los brazos del ángel creando dos aros de energía que le impedían moverse.
-haz cometido una gran falta, te dejaste llevar por ira y odio infundados y por eso has pecado.
-¡¿Qué?! – Milo abrió sus ojos de par a par
- por ello que ahora estas bajo el mandato de mi señor… - voló alejándose un poco.
-¡intentas sellarme! – Saga cerró sus ojos y llevo las manos a su pecho.
-¡si lo haces también tu quedaras sellado!! – grito Milo con miedo reflejado y por la desesperación de su falta, una cegadora luz comenzó a cubrirlos a ambos.
-¡SAGA! – grito Milo desesperado, mientras su cuerpo comenzaba a desvanecerse, una gran ráfaga comenzó a envolverlos al igual que plumas blancas y negras, que impedían todo paso de energía que viniese de fuera.
Saga con sus ojos cerrados, extendió sus brazos de par a par mientras que sus alas totalmente extendidas le cubrían la espalda.
-por desgracia…- menciono a duras penas – hay otro “yo” - abrió sus ojos para observar por última vez a Milo y ambos ser absorbidos por la luz dejando únicamente estragos a su paso y plasmadas en la barda, dos plumas, una negra y una blanca.
Pues saga había cumplido su condena, le había pagado su ultimo favor al señor de las tinieblas, simplemente se había deshecho de aquel cuerpo inservible, para volver a la tierra como lo que siempre fue un humano.

Delirio

Encogido sobre si mismo, furibundo en medio de ideas interrumpidas, fragmentos del ayer, exuberancia y el olor a violetas dolorosamente impregnado. Sus ojos rehuían de la grisácea luz del lluvioso atardecer, escondiéndose incansablemente entre su antebrazo o bien detrás de las pesadas cortinas recorridas de la ventana. Se extendió un poco y rozo aquel inerte cuerpo, acaricio su mejilla fría, mientras sus ojos se posaban en aquellos que ya no pestañeaban.
Las largas hebras de su cabellera se pegaban a su cuerpo impregnadas de sangre, mientras sus pupilas dilatadas se habían clavado observando la ventana.
Paseo su mano por aquel fino y blanco rostro, mientras los recuerdos baleaban su mente...
.:Flash Back:.
Era escritor y acreedor de todas las experiencias escritas a lo largo de su carrera, sus libros eran el nuevo icono de la literatura, pero... ¿donde estaba la satisfacción? puesto que la fama no le llenaba, su vida perfecta le era indiferente, pues para él, librar su mente era casi imposible
Y es que siempre que tenía un pensamiento en la cabeza debía sacarlo de su interior, transcribirlo en un lenguaje explícito cuya intensidad se sintiera letra por letra y mientras más lo plasmara, más se volvería realidad,sus dedos aferrados a la pluma sentirían el gozo del éxito, porque él era un genio pues volvía sus ideas una realidad.
Para alejarse de aquel medio en el que le aprisionaban y le atiborraban de preguntas sobre su nueva creación, se alejo hacia las orillas de la ciudad, tan solo con sus 2 amores, sus escritos y su adorada Annabel.
Aquella mujer de elegancia y porte perfecto, de una belleza incomparable y aquella que le amaba tanto, jamás se quejo de sus ideas, de sus costumbres, ni de su frialdad, puesto que a pesar de las circunstancias ella se sentía amada.
Siempre a su lado por largos años, dedicándose únicamente a amarlo.
Hasta que... la locura se apodero de él, la desesperación de no hallar inspiración, algo que le motivara a seguir escribiendo, las paginas en blanco eran la muestra clara de su desgaste.
¿Y entonces que hacía con todo lo que tenía atorado en la mente, el corazón y su alma? ¿A dónde iría a parar semejante embole tan sublime? ¡Ojalá pudiera consumirse en tinta para escribir todas aquellas palabras impronunciadas! Quizás así tuviera el valor para expresarse y no acallar la voz de aquel grito de tortura insoportable.
Los días eran eternos y dolorosos, pues su cabeza llena de fragmentos que no podía expresar, se consumía y repartía punzadas a lo largo de toda su corteza.
Necesitaba una manera de librarse, de poder terminar con su trabajo final, antes de morir por su propia incompetencia y allí estaba, la clara muestra de su locura, aquella mujer hermosa que bordaba todo el día, mientras se mecía en un asiento de madera, siempre en silencio para no molestarlo.
Se acerco a ella para poder visualizar mejor sus azulados ojos que tintineaban de esperanza, acaricio su cabello y deposito en sus suaves labios un beso, pero... no era suficiente, ni eso, ni su compañía, ni el sudoroso cuerpo pegado a él con las mejillas enrojecidas y su boca jadeante de placer, al entregarse sin reservas, nada le daba la inspiración que estaba buscando.
La miro con desprecio, envidiando su tranquilidad, envidiando quizá... su ignorancia, por lo que de manera brusca se aparto de ella. Acostumbrada a ello, simplemente bajo la mirada, dolida y olvidada.
Transcurrieron los días, estaba al borde del delirio, sus manos comenzaban a engarrotarse, arañaba su rostro por la impotencia de no saber que transcribir y lagrimas amargas desprendían ese olor a putrefacción.
Necesitaba algo para desahogarse, algo que le diera un sentimiento tan fuerte para poder escribirlo, ¡odio! ¡dolor! ¡culpa! necesitaba lo que fuera, para poder morir sin tantos pensamientos encerrados y fue entonces cuando la vio... terminando de vestirse, su piel blanca que brillaba con la tenue luz gris que se filtraba por la ventana , el olor a violetas que impregnaba su cuello y que bailaban con el viento hasta llegar a sus fosas nasales, aquel cabello azulado que caía en cascada por su esbelta y delineada espalda y su respiración pausada que hacia a su pecho inflarse tenuemente, sin preocupaciones, sin poder entenderlo.
La rabia se apodero de el y nublo su vista, hasta perderse en sus cabales, solo escuchaba el eco de sus pasos firmes atravesar el pasillo hasta la habitación, percibió el movimiento del cuello de Annabel, su dulce voz hablarle y por ultimo un grito desgarrador que inundo la casa.
.:Fin Flash Back:.
Abrió sus ojos dejando ver su color turquesa, ahora opacado por las lagrimas, un relámpago retumbo al impactar con el suelo,las gotas de agua cayendo sobre su cabaña, intentaban borrar los pecados cometidos. Se puso de pie tambaleante y cerró los ojos una vez más, elevando una plegaria al cielo para que también se llevaran sus heridas, sus imposibles e inclusive hasta su propia existencia.
Se dejó caer sobre el suelo, qué importaba si lo encontraban boca arriba con la mirada perdida en medio de un caos reinante, su lado del cuarto era tan turbio como su mente misma y no podía ser de otra manera.
El brebaje rojizo esparcido por el suelo y algunas gotas que escurrían de aquella pesada cortina, cerro los ojos una vez mas, para sumirse en su letargo y asi poder encontrar a su amada en el rio de los muertos y suplicarle misericordia.
...............
¿Cual fue su pecado, su motivo y su traición?
Su pecado fue haberla amado demasiado.....
Su motivo fue el delirio, pensamientos prisioneros en su mente....
Y su traición... fue haberla asesinado.

Demolition Lovers

Tercera parte [ la segunda es Don´t Jump]
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El viento sopla fuertemente, alborota nuestros cabellos, tus lagrimas escurren casi a la par de las mías, me miras fijamente no sabes si hablo en serio… no sabes si saltar o no, muy a pesar de todo sonrió.
-¿recuerdas milo? – pregunto con hilo de voz y me miras confuso apenas si entiendes mis palabras… sin embargo estoy seguro de que sabes de que hablo.


Tomados de la mano
Adentrándonos en tus frías penas
Yo te diría que huyéramos con este baúl lleno de municiones
Acabaría más días contigo, en medio de esta lluvia de balas.

*-fue hace unos años cuando te conocí, inmaduro e inconsciente siempre culpándote de todo, pero… tan frágil y sumido siempre en un mar de dolor, me prometí a mí mismo que te protegería, tu desprecio me lo transmitías en cada una de tus palabras, en cada una de nuestras discusiones pero eso me hacía aferrarme más a ti, el simple hecho de verte provocaba en mí una excitación, un profundo deseo de besarte, un deseo… de estar contigo… con el tiempo nuestra relación fue cambiando y surgió una amistad… pero nada más… lo acepte si… con tal de estar a tu lado, todo iba bien pero cuando veías al causante de todos tus problemas, cambiabas no solo conmigo, todo tu mundo se derrumbaba y con ello el mío.*
-¿aquella vez después del concierto? – Pregunto mientras el viento coloca un mechón de cabello en tu rostro ocultando tu boca, me miras incrédulo tratando de acordarte -Jamás te mentí…

Estoy tratando
Estoy tratando de hacerte saber
Cuanto significas para mí
Y depuse de todas las cosas que nos hicimos mutuamente

.::Flash Back::.
Termina el concierto, el público arde y grita con euforia mientras el grupo va detrás de las bambalinas, milo se adelanta y sale por la puerta detrás del escenario. Recargado en uno de los barandales que impiden el paso a los fans, lágrimas comienzan a caer e impactan en el suelo.
-dije… que ya no me importaría – menciono apenas con un hilo de voz
-eso creí – una voz conocida interrumpe sus pensamientos, por lo que algo asustado voltea rápidamente.
-Ikki… - el mencionado camina hacia milo y le toma de los hombros delicadamente
-¿porque aun te sigue importando milo… porque aun duele tanto? - eso irrita al cantante por lo que se libra de su amarre.
-eso no te incumbe – le mira fijamente
-aun no lo entiendes…
-ríe – ¿el qué? ¿Que tu boca escupa que me quieres? – Molesto desvía la mirada
-es la verdad – le toma de ambas muñecas y lo atrae hasta el por lo que el moreno trata de zafarse
-no lo entiendo… habiendo tantas chicas que darían la vida por ti… sigues con esto
-pero por el único yo daría la vida sería por ti – milo logra zafarse y le suelta una bofetada – dices tantas estupideces, ¿desde cuando eres tan hipócrita? Como si fuera a creer las palabras que tú dices…
- ¿lo que quieres es que sea como siempre? Fácilmente podría acorralarte – se va contra él y lo aprisiona duramente contra la pared, le toma duramente de las muñecas – ¡fácilmente podría besarte… domarte… hacerte mío hasta que me cansara!
-¿y por qué no lo haces? Si ese es tu deseo… - milo le mira fijamente, furioso a lo que Ikki responde con una sonrisa y le suelta.
-porque quiero hacer las cosas diferente contigo…
-¿Por qué?
-ya te dije… te quiero – milo se queda congelado ante sus palabras y antes de poder objetar algo, Ikki salta el barandal guardando las manos en sus bolsillos, por lo que milo solo observa cómo se aleja.
.::Fin Flash Back::.


Yo conduciría hasta el fin contigo
Una tienda de licor, o tal vez dos, mantendrán el tanque de gasolina lleno
Y siento como si no hubiera otra que hacer.
Desoyes de probarme ante ti
Y seguiremos huyendo.


-¿cómo puedes hacerte esto después de todo lo que te hice?
-te quiero… me importas y además… eres lo único que tengo, si has de caer caeremos juntos…
Pero esta vez lo digo en serio
Te hare saber lo mucho que significas para mí,
Mientras la nieve cae, desde el cielo desierto
Hasta el fin de todo
Tu mirada se posa en mi... tienes miedo, estas confundido, pero sobre todo no sabes como responder mis sentimientos.
Tomo tu mano con mas firmeza y no espero que recapacites y des marcha atrás, solo espero... que no me dejes, si nuestras vidas se extinguen será ahora, juntos.
-no Ikki... - tu voz entrecortada, no piensas dar marcha atrás, tu vida es acaso tan ¿miserable?

La lluvia atravesará
nuestros fantasmas para siempre..
para siempre...
seremos espantapájaros
alimentando el fuego de la llama que encendimos
por y para siempre...


-milo... tu felicidad es mi felicidad, al igual que tu sufrimiento... no sufras solo... compártelo conmigo.
Exhalas, abres un poco mas tus ojos por el asombro, pero... ¿aún no soy lo suficiente? ¿aún no merezco tu compasión? y entonces me sonríes.
-gracias... - mencionas con tu voz dócil y entonces aprieto tu mano - lo siento - mencionas apenas audible y entonces desgraciadamente se tu respuesta, a pesar del amor que te profese, a pesar de las circunstancias y de mis sentimientos, piensas saltar... pues tu mi amado milo... hace años que te has muerto por dentro, lamento no haber podido salvarte... habernos salvado. Te sonrió indicándote mi decisión y mientras el viento sopla y hace bailar nuestras alocadas melenas, suspiras y de igual manera aprietas mi mano.
-te amo milo... - susurró con plena seguridad para después sin vacilar y en un diminuto movimiento, nuestros cuerpos experimenten la gravedad.
Mientras caigamos
en esta piscina de sangre,
mientras nos acariciemos las manos,
mientras caemos en esta piscina de sangre
mientras caigamos
veré tus ojos
en esta piscina de sangre, nuestras miradas
se encontraran
Lo prometo... para siempre